• La definición de una estructura organizacional que otorga un marco de gobierno apropiado para la gestión de estos riesgos.
  • La definición de una política para gestionar estos riesgos.
  • Desarrollo metodológico para establecer un “Road Map” que conduzca a un “mapa de continuidad de negocio” que califique el riesgo residual de los principales procesos de la institución y permita así asignar prioridades.
  • Desarrollo de planes específicos para los escenarios transversales que pudieren afectar a los distintos procesos o líneas de negocio.
  • La planificación, definición de alcances y evaluación de resultados de las pruebas de continuidad y recuperación.